martes, 2 de julio de 2019

Pared


Asfalto a donde quiera que veáis,
Gris pálido a donde quiera que miréis…
Mi rostro es un muro de contención,
De concreto armado,
De aislamiento sonoro,
Y detrás de él mis emociones todas,
Desde las más candentes a las más lastimeras,
Todas rugiendo,
Todas peleando por la supremacía de mi mente,
Como el patio de una cárcel tercermundista,
Hormigón armado de eso está hecha mi alma,
Terca como el agua del océano
Que viene una y otra vez,
Golpeando la esponjosa arena,
Perdiendo su esencia en cada intento de someterla,
Así es mi alma,
Fuerte como lo eran mis piernas,
Atrevidas como eran mis rimas,
Y gracias a su obstinación me levanto a diario,
Sonrió y espero que el dolor no desencaje mi mirada,
Que mis labios sigan sellados al menos por este día,
Y luego otro, y otro más,
Y pueda avanzar en la corriente del tiempo,
Que me llevará al mismo destino frío como mármol de todo el mundo,
Mi cara es un muro de contención,
Y los temblores de mi rabia mezclada con mi sentimiento de culpa,
Pasan desapercibidos detrás de ella,
Asfalto a diestra y siniestra,
Asfalto también mi cara lavada,
Y mi sonrisa adormecida.

Días grises


La luz muerta de los días de verano,
Me parece tan empalagosa como la miel más pura,
Su sonido seco como promesa de una catástrofe me emociona,
Y mi pecho suena como un tambor tribal,
Un replicar intenso como anunciando una guerra,
Una en la que mis versos y mis anhelos encendidos como el sol mismo,
Se enfrentan a los inertes y pesados antojos de mi cuero,
Sí, me emocionan estos días grises,
Esos días en que tus lágrimas pasan desapercibidas por la lluvia,
Esos días en que el rugido del viento camufla el crujir de tus articulaciones,
Esos días en que la niebla dificulta el que los peatones,
Descifren esa mirada perdida,
Esa sonrisa más falsa que las cejas de muchas Drag Queens,
Ese tambalear ligero de tu cuerpo cuando das un paso,
Ese constante balbucear en la esquina de la avenida,
Para confirmarte a ti mismo si vas o vienes del trabajo,
O simplemente recordándote tu nombre,
Amo estos días grises,
En que lo resbaladizo de la acera contrarresta lo absurdo de mis pasos,
Amo estos días grises,
En los que el frío araña mi piel toda, apagando el incendio que en ella se produce,
Como cerilla frotada con ahínco hasta que la llama es visible,
Amo estos días grises,
En los que me convenzo a mi mismo que si se puede,
Que puedo disimular un poco más,
Que todo estará bien cuando hagan efecto mis pastillas,
Amo estos días grises,
Que me ayudan a camuflar el peso de mis huesos,
La resequedad de mis articulaciones,
Lo enmarañado de los nervios musculo esqueléticos,
Amo estos días grises,
En los que todos andan preocupados,
Así no notan que a veces balbuceo,
O que me olvido de las cosas,
Amo estos días grises.

Anhelo


Heme aquí,
Tumbado sobre el pasto verde
Y fresco por la sutil caricia de la lluvia de Junio,
Heme aquí,
Silente como un sepulcro vacío,
Oyendo el tenue zumbido de las hormigas,
Que se escabullen entre las hojas quebradas del pasto
Donde yace mi cuerpo más no mi mente,
Y ese delicado ruido
Me recuerda al dolor que se extiende desde la cintura a las piernas,
Desde los hombros hasta los dedos de las manos,
Desde el cuello hasta la mitad de mi espalda,
Como viento,
Como esporas de diente de león, maduras y listas para conquistar nuevas tierras,
Como el frío,
Como los versos rodando decadentemente entre mis neuronas,
Heme aquí,
Procurando concentrarme en la sensación fría y reconfortante de la naturaleza,
Oyendo como se agitan las copas de los árboles,
Como mis cabellos limpios y suaves,
Dejando que mis lágrimas rueden por mis mejillas,
Esperando que sean aceptadas como ofrenda a la madre tierra,
Hoy quiero levantarme y caminar sin crujir como hoja seca,
Hoy quiero deslizarme por el tiempo sin ser percibido,
Sin que el dolor me case como un ratón y me clave sus colmillos en la nuca,
Hoy quiero levantarme y sonreír sin disimulo,
Hoy quiero no sentirme derrotado,
Quiero un día pleno…sin sentirme preso en mi propia carne,
Sin estar aturdido por el opio sintético que me recorre las venas,
Hoy simplemente, quiero vivir,
Si…quiero vivir,
Plenamente, como lo hacía hace una década,
Y hoy de eso, solo me queda el recuerdo.

La espera


Ese punto ciego en donde la misma vida pierde su sentido,
Ese instante infame dónde la mente se estrella contra sí misma,
Ese momento en que el dolor cae como lluvia de espinas envenenadas,
Y todas y cada una se clavan en la piel,
Y se abren paso hasta el nervio, hasta el hueso,
Hasta mi mismísima alma,
Ese momento en que el dolor es la única palabra que puede articular tu mente,
Es una de las grandes batallas
En que me retiro a las trincheras acolchadas de mi cama,
Y allí me enrosco como una lombriz en sal y vinagre,
Produciendo suspiros mordisqueados por labios idolatras,
Esperando que el opio sintético se metabolicé,
Y entonces mis músculos desgastados dejen de retorcerse
Como serpientes entre alambres de púas,
Y que mi cuerpo quede sereno como un cadáver fresco,
Y vuelva a respirar sin que el aire duela,
Que mi mente no pese y queme como una tonelada de carbón encendido,
Allí enroscado en mi cama,
Con sus manos acariciando mi cabello,
Secando mis lágrimas de impotencia,
Yace mi cuerpo adolorido,
Y mi mente inquieta trenzando ira y rimas,
Allí enroscado en mi cama,
Añoro la paz de una noche eterna,
Y espero a que todo pase,
Como el tiempo de los hombres,
Como mi propia vida,
Como mi juventud en estos espasmos desgarradores.

miércoles, 5 de junio de 2019

Quizás


El viento baila sobre la vela encendida,
Y el humo se vuelve una silueta crepitante,
Un augurio de malos tiempos,
De una noche eterna y pesada,
Que ni los vapores de lavanda logran mantener a raya,
Entonces llega a todo galope,
Entonces lo sientes atizando el fuego vivo en la espalda,
Y cae cómo látigo de cuero trenzado,
Como yugo esclavizante,
Reclamándome para sí mismo…
Y si volteo rápido y tempestuosamente,
Logro ver las narices de fantasmas pegadas a la ventana,
Procurando pasar desapercibidos,
Para luego colarse en mi habitación y rozar mis hombros,
Con esa frialdad de un amante aburrido,
Con esa sutileza de un verso incompleto,
Y entonces me encojo como gladiolo al mediodía,
Mis pies se ponen fríos,
El silencio me inunda la médula,
Y el respirar rápido me asusta,
Intento gritar y no puedo,
Pues mi voz se ha agotado suplicando en vano,
Que esta noche pase sin asentarse sobre mi piel toda,
Como lluvia radioactiva…
Pero sé que eso no sucederá…
Pensar es fútil…un quehacer estúpido por demás,
Pues mi mente es sólo un cuajo sanguinolento,
En una pecera ósea sobre mi cuello,
Sin energía para hilvanar ideas,
Es sólo un alfiletero blando,
Donde el dolor se clava como aguijón envenenado,
Y este pesar va cavando los ojos,
Buscando la raíz del llanto,
Inflamando lo herido,
Consumiendo la pizca de fe que me quedaba hoy día,
Arrullándome hasta que la mañana irrumpa en el firmamento,
Como quien da una patada a la puerta,
Y libera a quién yace amarrado y amordazado,
Empañado en su propia desesperación acuosa,
La noche llegará a su fin,
Y quizás con el sol el dolor se arrastre sobre el piso,
Como mendigo mediocre,
Como insecto repugnante,
Y yo pueda volver a caminar con una sonrisa,
Quizás mañana, quizás…quizás.

Por si necesitas leerlo

Tente paciencia, Ámate, Abrázate, Háblate bonito... Deja que tus pensamientos rueden un rato Y de alli deja que se vayan, Que se pierdan en ...