domingo, 22 de septiembre de 2019

Constancia


El amanecer se filtra cauteloso entre las ramas de los árboles,
Se acerca temeroso de mis fluctuantes ánimos,
De esa volatilidad innata en mi alma,
De esos acordes vaporosos que lo consumen todo algunos días,
El sol se desliza cauteloso entre las nubes,
Y así agazapado se queda en el firmamento,
El gris de esta ciudad se vuele un poco más brillante,
Y camino cerrando los ojos de rato en rato,
Concentrándome en los murmullos del viento
Esos que tienen notas de ruiseñores y violetas,
Camino cerrando los ojos de rato en rato,
Concentrándome en la fresca caricia de la neblina,
Que gira, danza, y hace piruetas,
El amanecer de otro día es el inició de miles de posibilidades nuevas,
Una garantía de que la vida aún me recorre todo el cuerpo,
Como hormigas que nunca se detienen aun cuando a veces avancen lentas,
Un nuevo día ha llegado,
Y con él la posibilidad de sonreír por cosas tontas,
De caminar descalzo,
De perder la noción del tiempo viendo como el viento arrulla las plantas
Y los matices de las flores exceden las posibilidades de mis rimas,
Dándome ánimo para seguir escribiendo,
Respirando, caminando…aun cuando lo haga con calma,
Otro día ha llegado para este mundo,
Otro día ha llegado para abrazar a los que amo,
Otro día ha llegado para darme cuenta que aunque estoy adolorido no estoy vencido,
Que si puedo levantarme de la cama y dar un paso y luego otro,
Aunque las piernas se sientan rasgadas desde dentro,
Y los brazos se sientan masticados por invisibles diablillos,
Entonces todo estará bien…todo pasará,
Quizás no hoy, quizás mañana, pero pasará,
Así que no perderé esta sonrisa donde se balancean las cosas que me hacen dichoso,
Todas las personas que me hacen sentir bendito,
Y aunque todo duela y parezca que se mi cuerpo se quiebra por dentro,
Yo seguiré caminando,
Seguiré sonriendo,
Seguiré disfrutando de cada día como si fuese el último.

Yo


La nada se columpia en el firmamento,
Mi ser parece tan lúgubre,
Pero no es así,
Si cierro mis ojos,
Si escucho esa melodía
Suave y pausada
Ese suave arrullo de mis latidos,
Me doy cuenta que dentro de mi hay una suave lluvia,
Una que cae siempre y galopa sobre las hojas caídas de mis penas,
Hacinadas en el fondo de mis recuerdos,
Mi ser parece tan lúgubre,
Pero no es así,
Hay luciérnagas danzando,
Y si miro a la derecha, izquierda, arriba o abajo,
Ellas estás revoloteando,
Si las tomo entre mis manos,
Se vuelven un fuego pequeño y de un zumbido agradable,
Hay música en mi centro más íntimo,
Esta esa calma obstinada que precede a un amanecer hermoso,
Puedo parecer triste y desmoronado,
Pero no es así,
Quizás esté un poco adolorido,
Quizás la piel me arda con la caricia del viento,
Pero por dentro sigo siendo ese silbido alegre
Que solo se escucha cuando la tierra está húmeda y todo florece,
Quizás mis ojos se hayan vuelto vertientes caudalosas
Que llegan al mar de la nostalgia,
Dónde se añora la fuerza de antaño,
Las caminatas liberadoras bajo la luna pálida,
La agilidad de mis rimas,
Si, extraño algunas cosas,
Pero aún sigo siendo yo mismo,
Aún sigo siendo pétalo de lirio que mustio y marchito cae meneándose,
Cae riéndose,
Cae sabiendo que vivió plenamente,
Puede que parezca que he envejecido
Que anhelo la paz eterna del olvido,
El abrazo eterno y vigoroso de la muerte…
Pero no es así,
Sigo siendo aquel que vive mirando de frente,
Cantando desentonado en la ducha,
Caminando sin pisar las lías de la acera,
Mirando como penden de un hilo los capullos de mariposas
Enclenques y aún así renuentes a caerse y ser aplastados
Aún sigo siendo yo,
Un poco más embebido en opio,
Un poco más torpe y hasta lento,
Pero sigo vivo y sonriendo.

jueves, 12 de septiembre de 2019

Mañana


Hoy el cielo está negro,
Como olla dejada al abandono sobre el fuego,
La noche está ennegrecida,
Con las cenizas de súplicas que se han quemado en el olvido,
Antes de que los dioses las hayan oído,
Todo está sombrío,
Como la piel del lobo agazapándose detrás de los matorrales altos,
Todo está borroso,
Como los recuerdos dulces de mi alma, hoy manchada en pecado,
Y sí, estoy triste, y me siento solo,
Caído como las hojas secas asesinadas por el otoño,
Quebrado por los pasos presurosos de transeúntes distraídos,
Esos que miran sin observar con detenimiento,
Esos que respiran sin saborear el aroma fresco del viento,
Esos que caminan sin darse cuentan de los desfiles de hormigas,
O las pequeñas ondas susurrantes de gotas de lluvia
Cayendo sobre charcos amorfos tallados por el tiempo
Entre la vereda y la carretera empedrada,
Hoy mi mirada tiene ese tono oscuro y lánguido,
Como una tonada incompleta,
Que se desliza lentamente en el limbo,
Quizás a reunirse con las sonrisas que he fingido,
Quizás a hacer una ronda con los sueños que enterrado,
Hoy el cielo está negro,
Chamuscado como mis ánimos,
Sí, estoy triste, estoy cansado, estoy mareado, estoy adolorido,
Mis músculos se retuercen como mis propios pensamientos,
Cuesta respirar aún con paciencia extrema,
La piel toda se siente como restregada con vidrio roto,
Y no sabes las ganas que tengo de besarte,
Las ansias sofocantes que tengo de abrazarte,
Pero hasta ese pensamiento duele,
Sí, otra vez estoy acurrucado tratando de mimetizarme en el silencio,
Procurando que la noche engulla el dolor que me aqueja,
Y al llegar la mañana,
Pueda estirarme como una rama fresca,
Como una flor nueva,
Y deje atrás este día ahumado,
Esta sinfonía de calambres y espasmos,
Esta maldita crisis de dolor que me consume como si estuviese nadando en ácido,
Hoy el cielo está negro y chamuscado
Pero mañana será otro día y todo estará más claro,
Más mis versos serán más serenos,
Mañana mis labios lograrán perderse en los tuyos.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

Siempre


Llegaste inesperado como la primavera en Lima,
Y te acurrucaste a mi lado como un polluelo en un nido
Mullido, acogedor y tibio,
Y allí hemos visto miles de amaneceres suceder a miles de noches,
Como cuentas de un japa mala de cuarzo rosa,
Tus dedos entres los míos,
Tus labios dibujando los míos,
Nuestros caminos entrelazados, como tus cabellos ensortijados,
Un día llegaste a mi vida,
Como llega el viento sobre la orilla de la playa,
Fresco, sincero y aterciopelado,
Y te filtraste en mis versos como como la vida se filtra desde las raíces a las hojas,
De los anturios y ciclámenes,
Llegaste inesperado como la primavera en Lima,
Y desde entonces sonrío serenamente,
Como el pasto cuando el sol lo acaricia,
Sí, soy feliz a tu lado,
Me haces tanto bien como los opioides sintéticos o el chocolate orgánico,
Sí, soy feliz a tu lado,
Me haces tanto bien como los antiepilépticos o el té de manzanilla y lavanda,
Un día llegaste a mi vida,
Y quiero compartir lo que me queda de ella, contigo, sólo contigo…
Sí, te amo…supongo que puedes descifrarlo tan sólo con mirarme,
Sí, mírame, tócame, bésame…soy tuyo,
Hoy y siempre.

miércoles, 4 de septiembre de 2019

Gracias


Cuando los días se vuelven grises como un invierno tupido,
Y mi alegría se arruga como una uva envejecida,
Y me acurruco como una oruga en mi cama,
Retorciéndome como una rima embriagada en dolor,
Deslizas tus dedos entre mis cabellos,
Y me miras con esa ternura verdosa de tus ojos,
Y sé que la mañana vendrá a mi nuevamente,
Lenta, y quizás acongojada, pero llegará…
Y mis labios volverán a doblarse como hoja y sonreiré,
Podré levantarme y sentir el viento sobre mi rostro,
Siempre a tu lado, siempre de tu mano,
Recorriendo este sendero ligero de aquí al infinito,
Cuando todo parece desmoronarse,
Y mi mundo se siente engullido por la desesperanza,
Allí estás tú, diciéndome miles de palabras con solo tu mirada,
Dándome la fuerza que se me escurre por las piernas,
Como la fe de un credo antiguo,
Cuando los días duelen como latigazos sobre todo mi cuerpo,
Y mi boca ya no puede fingir una sonrisa,
Dices mi nombre muy suave,
Y entonces sé que estaré bien, que esto pasará,
Que mañana, o quizás pasado, podré volver a abrazarte,
Podré volver a perderme en tus labios,
Podré volver a acurrucarme a tu lado,
Podremos calentarnos con el delicado calor de las velas,
Y respirar el polen dulce de las azaleas…
Cuando mis días se desintegran como un rosario envejecido,
Y mi cuerpo se siente viejo, cansado y obsoleto,
Cuando mis días me son arrebatados por la fibromialgia,
Y siento que no doy más,
Allí estás tú para darme ánimos…
Y por eso, gracias…gracias.

Por si necesitas leerlo

Tente paciencia, Ámate, Abrázate, Háblate bonito... Deja que tus pensamientos rueden un rato Y de alli deja que se vayan, Que se pierdan en ...