lunes, 14 de octubre de 2019

Horca


Hicieron que la tierra se volviese instrumento de tortura,
La madre se convirtió en verdugo,
De su vientre la madera nació verde y tierna,
Y bajo el sol se hizo fuerte y tosca al tacto,
Luego ellos la escogieron,
Con sus sierras cortaron sus venas callosas,
Su sangre lechosa goteó sobre el suelo musgoso,
Y la cortaron aún más,
Hicieron vigas gruesas y luego las juntaron con clavos,
Al centro del pueblo la erigieron como símbolo de su miedo,
Como prueba de su poderío embebido en soberbia,
Allí la erigieron como un árbol seco y liso,
Y ataron del cuello a mis hermanas,
Y cuando sus cuellos tronaban como ramas que uno pisa en el bosque,
Ellos se regocijaron,
Levantaron sus estandartes,
Repasaron sus dedos manchados de sangre,
Por las cuentas frías de sus rosarios,
Todas mis hermanas fueron ahorcadas,
Mientras el fuego de las antorchas dibujaba sombras de tridentes,
De horda de embusteros, de mediocres cazadores de la nada,
Mis hermanas murieron en la horca,
Respirando el aroma suave que despedían los maderos de tejo,
El árbol que veneraron reclamo sus vidas,
Malditos embusteros,
Malditos ciegos,
Malditos estúpidos,
Creyeron que nos destruirían junto con la carne de nuestros cuerpos,
Pero, siempre estuvieron equivocados,
Pobres ingenuos,
Pobres lacayos de reyes falsos,
Las almas de mis hermanas huyeron hacia los bosques,
Y cuando llegue el momento,
Regresaremos…
La tierra nos ha dado refugio hasta que llegue el momento justo,
Hasta que nos toque vengarnos…
Oh, si…nos vengaremos!

Somos las hijas y los hijos de las brujas y hechiceros,
Somos las hijas y los hijos de las machis y los chamanes,
Somos las hijas y los hijos de las curanderas y los camascas,
Somos las hijas y los hijos de las parteras y los ermitaños,
Somos las hijas y los hijos de las gitanas y los houngans…
Somos las hijas y los hijos de los que no llegaron para quemar,
Somos las hijas y los hijos de los que no llegaron a colgar,
Somos las hijas y los hijos de la tierra, del agua, del fuego y del viento,
Somos las hijas y los hijos del sol, la luna y las estrellas…
Somos las hijas y los hijos del dios y la diosa,
Somos las hijas y los hijos de la magia que nunca muere,
Sobrevivimos y sobreviviremos…siempre…siempre.

domingo, 13 de octubre de 2019

Tú


He bailado tango con la soledad y la miseria,
Con la desesperación y hasta con la urgencia suicida,
He danzado en la tempestad del abandono,
Y pensé que esa sería la nación que me acogiese,
Pensé que mis huesos se harían polvo en esa tierra,
En ese páramo seco y maltrecho,
Dónde los insultos se habían tornado tan familiares como mi nombre,
Y dónde las maldiciones caían sobre mi frente como lluvia,
Pensé que moriría abrazándome a mí mismo,
Tejiendo mis versos más lúgubres como hilos burdos
Y haría una cobija para no sentirme tan frío en las fauces del destino,
En la invaginación escabrosa que es la fosa común de cementerio clandestino,
Pensé que con el tiempo mi sangre se volvería arena,
Mis lágrimas se volverían ácido úrico destilado y puro,
Pensé que me quedaría solo…
Que el amor no estaba permitido para seres como yo,
Pensé que lo que otros vociferaban era cierto,
Que era sucio, que era lascivo, que era un desperdicio,
Pensé que mi piel nunca podría jactarse de ser engreída,
De ser acariciada, de ser besada,
Pues había buscado el amor en oscuros y lúgubres cuartos,
Pero solo eran sombras que se esfumaban cuando el sol regresaba,
Pensé que la resignación debería de ser mi credo,
Y llegué a aceptar el estar solo,
Llegué a aceptar el secarme como una planta sin sol, sin agua,
Con raíces podridas enterradas en una mezcla de tierra vieja y orina,
Pensé que ellos tenían razón cuando me decían cosas feas,
Cuando me insultaban,
Cuando me miraban con asco, como si fuese excremento moldeado,
Pero luego llegaste tú
Y toda la mierda se disolvió,
Aprendí que mis manos rudas pueden ser delicada y tibias,
Que mis piernas no solo sirven para huir raudamente,
Que mis labios pueden pronunciar salmos de alabanza,
Que mis ojos pueden sonreír con disimulo y revelar tanto al mismo tiempo,
Y llegaste tú y aprendí que los sueños se cumplen,
Que los inviernos no son tan malos si tienes con quien cobijarte,
Que no soy tan malo como creía,
Que soy más atractivo de lo que suponía,
Al menos a tus ojos,
Al menos a tus manos traviesas como mariposas,
Al menos a tus labios laboriosos como hormigas,
Y llegaste tú y descubrí que la primavera existía,
Que no tenía que estar solo,
Que si dejaba de llorar vería la luz del día,
Que si levantaba la frente con orgullo vería la luna
Hermosa y plateada,
Y llegaste tú y me sentí hermoso,
Me sentí suficientemente limpio como para ser acariciado,
Y en tus brazos me quedé,
Ahora soy fuerte como el roble,
Alegre como los mirtos en un día soleado,
Ahora soy quién soñé ser…
Un ser humano…libre, feliz, pleno y amado…
Y llegaste tú y te quedaste a mi lado,
Gracias por eso,
Bendito seas…
Alabado seas.

Aquí


Todo el mundo era caos,
Todo estaba de cabeza…
El mar había confundido su camino,
Y en lugar de albergar ríos,
Fluía a ellos para morir tranquilo,
La noche comenzaba con el canto del gallo,
El sol se zambulló en el este,
Danzando con animas descaradas que alababan el invierno,
Las hojas secas trepaban de nuevo a las ramas,
Y aferrándose a las hojas nuevas,
Se hacían de una segunda vida,
Todo el mundo era caos,
El viento se arremolinaba,
Succionaba el oxígeno y todo moría a su paso,
Se secaba como mis versos,
Como mis esperanzas aguerridas,
Y todo el mundo se sumía en la negrura del desprecio,
Todo estaba dañado,
Todo lo que tocaba se moría,
La libertad se había quedado dormida y en silencio,
Dios había huido de un cielo,
Negro por las plegarias que se calcinan antes de alcanzar sus oídos,
Mohoso por tantas lágrimas retenidas entre las nubes,
Yo estaba roto, yo estaba maldito,
Aun así te acercaste a mí, me miraste con dulzura,
Sostuviste mi mano temblorosa,
Y secaste mis lágrimas con tus dedos,
Tus labios me devolvieron la vida que pensé había tirado por la orilla de mi cama,
Te acurrucaste muy cerca de mí,
Y sin dejar de mirarme, de verme, de observarme dijiste mi nombre,
Y este resonó como una explosión en un bosque dormido,
El tiempo se detuvo y echo marcha nuevamente,
Entonces todo se reinició, todo volvía a estar en curso,
Como un barco en un mar de olas sigilosas,
Como semilla plantada en suelo generoso…
Y desde entonces soy tuyo,
Como el credo es a los dioses,
Como la fe es a los hombres,
Como la vida es a la tierra toda…
Y entonces te bese,
Y entonces encontré el hogar anhelado,
Y allí anidé,
Allí me nutrí y me volví fuerte,
Allí renací, allí supe lo hermoso que puede ser la vida,
Y decidí sembrar mis rimas…
Y juntos cosechamos poemas,
Los dos…aquí y ahora,
Los dos…aquí y siempre aquí.

Llévame


Los gritos se abultan,
Se enquistan debajo de la grasa y el músculo,
Y allí como vapor se expande libre,
Entonces el vientre se abulta,
Se hincha como el de un muerto descomponiéndose,
Y los nervios zigzaguean como gusanos devorando la carne,
Todo duele,
Todo quema desde dentro,
En este vientre que permanecerá seco como el otoño,
Y me revuelco en agonía,
Doy volteretas en la rabia que me mordisquea por dentro,
Quisiera abrir la piel,
Extirpar esas punzadas que se sienten como un ser vivo,
Pateando, estirando la piel toda,
Implantando un rigor pétreo en mis intestinos,
Quisiera abrirme las entrañas con las uñas,
Escarbar todo lo que hay dentro,
Y sentirme vacío…
Nublado como mi juicio bajo los efectos del opio sintético,
Me siento lleno como de rocas,
Pesado,
Tratando de mantenerme a flote,
Pataleando,
Fingiendo una sonrisa,
Disimulando un llanto desesperado,
Me hundo en esta cama,
En esta dejadez que conoce mi nombre,
Y me llama dulcemente…ven, ven…
Quédate aquí, quedémonos juntos,
Tengo los intestinos llenos de desesperanza,
Esa que se disemina como polen por entre mi sangre,
Y todo lo rasguña,
El botín de mi estómago es fuego,
Que regresa a la boca,
E incinera mi garganta…
He botado mi alma pues ya no hay un hogar aquí para ella,
Me he deshecho de mis rimas, pues sólo estorban,
Apiádate de mí, oh espíritu eterno,
Apiádate de mí, bondadosa tierra,
Y reclámame para ti, como se reclama un tesoro hermoso,
Acógeme en tu vientre y déjame dormir allí…mira que ya estoy cansado,
Mira que ya no puedo batallar con este dolor que me tritura,
Oh benévola Gaia…llévame a descansar en tu lecho de raíces y tierra humeda,
Llévame contigo,
Llévame ya.

domingo, 6 de octubre de 2019

Totalidad


Te llevaba buscando en el sendero de la eternidad,
Un arduo camino que llego a su final cuando me besaste,
Y desde entonces el cielo nos bendijo con días soleados,
Con lluvia fresca cayendo sobre nuestras mejillas,
Con sonrisas que hacen eco en las flores,
Junto a ti, la vida ha sido un paseo en un mar sereno,
Una noche de delicias,
Un sueño encarnado,
Y no importan las tempestades que el mundo amase,
No importa que el viento me desgaste como óxido,
Que la vida se evapore de mi piel como rocío matutino,
Mientras sea por el calor de tus manos,
Aquí estoy, mírame,
Oye como resuena tu nombre bendito en mis labios,
Ve como tu sonrisa anida entre mi piel y mi alma,
Como mis piernas siempre corren hacía ti,
Como mis manos florecen si recorren tu pecho,
Te encontré y me enamoré,
Y cada día lo hago más,
Como repitiendo la escena de mi película favorita,
Sabiendo a dónde voy, pero con las mismas ansias,
Mírame, aquí estoy…mírame,
Ve como acuno mi alma pensando en ti,
Como paso el día pensando en ti,
Ve como estás en mí,
Como yo siempre estoy en ti…
Ay vida mía,
Ay caro cuore…
Como te amo,
Que feliz me hace amanecer a tu lado…
Diecisiete años se nos han pasado como un suspiro,
Y aún tenemos muchos más por delante.

Por si necesitas leerlo

Tente paciencia, Ámate, Abrázate, Háblate bonito... Deja que tus pensamientos rueden un rato Y de alli deja que se vayan, Que se pierdan en ...