miércoles, 27 de abril de 2016

Ouija

Aquí estoy saboreando lo agrio de esta oscuridad humedecida por mi llanto,
Con velas encendidas de llama enclenque como mi alma,
Temblorosa como mi mano al coger los cuchillos y fijar mi mirada sobre mis muñecas
Cada mañana desde que no estás aquí…
Heme aquí sentado en la sala donde tus recuerdos se desprenden lentamente de las paredes
Como pintura humedecida y mohosa,
Arrancada con precisión quirúrgica por el tiempo y la pena,
Aquí estoy con las manos sobre el tablero de roble una vez tallado por mi abuelo,
Recorriendo las letras con mis dedos desnudos,
Con temor de usar una copa e invocarte,
El sólo hecho de que me contestes me reconfortaría y me dolería en las entrañas al mismo tiempo,
El sólo hecho de saber que aun vagas en este mundo sin haber logrado el descanso eterno
Me lastima por dentro, como una pena hecha bola y envuelta en pues
Tratando de abrirse paso desde mi estómago hasta mi boca…
Me da miedo el saber que mi debilidad te mantiene atado a este plano,
Que he sido el causante de que el puente se quiebre
Y que te hayas tenido que filtrar en las paredes para susurrarme a diario,
Que estás conmigo,
Que el dolor pasará…
Que debo de recordar lo bueno que tuvimos,
Que me aleje de los objetos filosos de la cocina,
Que abra las cortinas, que coma aunque sea un mendrugo de pan rancio hacinado en la alacena,
Mis labios se resisten a liberar las palabras que confirmarán mi sospecha,
Y la parte más egoísta de mi ser pugna por que lo haga,
Exige que te conjure en esta noche de luna llena,
Demanda tu presencia,
Aunque solo sea un eco,
Aunque solo sea una brisa fantasmagórica entre mis dedos,
Mientras desliza la copa sobre el SI del tablero,
Y luego deletrea nuestra palabra clave…
Me da miedo el aprisionarte para siempre en este mundo en el que ya no tienes cuerpo,
En el que tu voz carece de voto,
En este mundo que te vio marchitarte y morir, y a mí me obligo a observar dicha escena,
Te extraño, te necesito, quisiera sentir tu aliento despertándome a media noche
Para hacerme el amor, pero debo dejarte ir, dejarte libre…
Dejaré que las velas se consuman lentamente,
Y que mis lágrimas todas caigan sobre la madera y la pudran,
Veré como la pintura se difumina hasta ser solo un recuerdo borroso,
Y luego me iré a dormir…
A soñar nuevamente contigo,
Allí siempre estarás feliz, allí siempre estaremos juntos,
Hasta que llegue el momento de volvernos a tocar,
Hasta que llegue el momento en el que besarnos sea nuestro único pasatiempo,
Adiós….
Barreré la sal del círculo,
Y con cada movimiento de este a oeste
Susurraré tu nombre,

Quizás lo oigas desde aquel rinconcito del cielo en que me esperas.

Adiós

Siento que te me escapas como la vida misma,
Siento que se me diluyen las palabras
En este aire frío,
Y que me quiebro lentamente con cada paso que das.

Quisiera romper la tranquilidad de la noche
Con un grito desde mis entrañas,
Quisiera suplicar:

“Detente,
Detén la matanza de mis nervios,
Detén este martirio,
No ves que mis ojos están nadando en un mar de lágrimas,
Que tu voz es un silencio hiriente,
Cortando el rosario de suplicas que se articulan en mis labios,
Garabateados por el recuerdo de los tuyos…
Dime que quieres que diga para que te quedes conmigo,
No sólo esta noche, sino para siempre,
Dime que más tengo que hacer para demostrarte que soy solo tuyo,
Que mi piel toda sólo devela su rudimentaria literatura de gemidos
Cuando tus dedos la recorren suavemente,
Dime que puedo hacer para que te quedes,
O al menos dime porque te vas,
Porque arrojas lo nuestro por la ventana
Como avión de papel que se impactará y se hará mierda,
Dime al menos que hice mal,
Al menos me merezco una explicación,
Algo más extenso que un adiós,
Algo más calmante que un lo siento…
Me merezco al menos eso.”

Pero te veo y me aferro a mis propias esperanzas de volverte a ver,
Fuerzo a mis ojos el no llorar, a mis piernas a seguir erguidas.

Quisiera suplicarte que te quedes,
Aferrarme a tu cuello,
Pedirte que me dejes quererte,
Pedirte que me dejes besarte,
Intentar convencerte que el mundo será mejor a mi lado,
Pero me quedo callado,
Te miro verte,
Y cuando la puerta se azota tras de di,
Sé que todo ha acabado.

Quizás el cuchillo con el que corte mis venas,
Suene más dulce al caer al piso,

Al menos un poco más dulce que tu adiós.

Rendición

Y huelo a ti…
Siento tu aroma inundando mis pulmones,
Filtrándose en mi torrente sanguíneo,
Siento tu aroma mimetizándose con mi ADN…
Te amo, soy tuyo, no te das cuenta, verdad?
¿Tanto te cuesta aceptarlo?
¿Tanto te cuesta entrelazar mi nombre con tus gemidos,
Aceptar que la sinfonía de tu piel está incompleta sin la mía,
Que mis uñas rasgan las cuerdas de tu razón?
¿Tanto te cuesta aceptar que te has enamorado?
¿Tanto te cuesta rendirte a mis labios,
A las rimas que son tus piernas entre las mías?
¿Tanto te cuesta el saberte amado completamente,
El bajar tus defensas al nivel de las mías?
¿Tanto te cuesta decirme: te amo?
Me dueles dentro, como un secreto teñido de sangre,
Me dueles como la verdad engullida con ahínco,
Me dueles dentro, pero aun así me rehúso a dejarte ir,
Te has clavado en mi ser como un cuchillo,
Y si lo remuevo moriré desangrado,
Está bien…me conformaré con tus ásperos silencios,
Con tus disimulados besos,
Con tus toscas manifestaciones de afecto,
Seré el refugio que buscas en las noches,
Aunque al caer la mañana emprendas viaje,
Está bien…calla si eso deseas, si decirlo te lastima,
Calla, si eso te hace sentir menos vulnerable,
Pero no pretendas que yo lo haga,
No me pidas que deje de gemir tu nombre y un te amo,

Cada que me tocas hasta el alma.

Contigo

Pensé que tenías el potencial para hacerme brillar,
Pensé que tenías la dulzura para mejorar mis rimas…
Pensé que traería paz a estas provincias en estado de emergencia
Que traerías alegría a mis piernas mustias,
Que tus manos en mis caderas,
Me ayudarían a jinetear hasta a la Valhala…
Pensé que tus besos me arrastrarían a reinos donde todo florece,
Que tu mirada me invadiría como una canción pegajosa,
Y me harías bailar en tus sábanas,
Como un sueño azucarado,
Creado especialmente para ti,
Pensé que serías mi salvación,
El verdugo indulgente que me ayudaría a escabullirme
De esta opresora e insensible pesarosa vida mía…
Pensé que tus labios húmedos refrescarían los míos,
Pensé que me amarías como me prometiste,
Que partiríamos juntos,
Que penaríamos juntos en esta casa,
Y heme aquí, esperando que roces mi hombro,
Que me susurres fantasmagóricamente al oído,
Un te amo, un te extraño, un estoy aquí, un siempre estaré aquí,
Pero no estás, me has dejado solo,
Hundiéndome lentamente en este pantano de emociones citadinas,
En este charco hediondo que llaman luto,
Te llevaste el sol incrustado en tus pupilas,
Y en esta maldita ciudad sin luna,
No me queda más nada que el fuego frágil de la esta vela,
Quizás la arroje a las cortinas,
Quizás la llamarada te atraiga de nuevo aquí,
Quizás del otro lado del velo,
Al verme bailar sensualmente con el fuego y gritar tu nombre,
Te pongas melancólico y vengas a recogerme,
Y tomado de la mano me lleves a donde sea que debo estar…pero contigo,
Sólo contigo!!!

Nada

Y vuelve a desatarse una balacera de ideas lacerantes,
Los miedos arremeten con fuerzas,
Las esperanzas enclenques se defienden,
Todo en mi cabeza, es una zona de guerra,
Rimas amontonadas
Como escombros del reino hermoso que fue lo nuestro,
Te extraño,
Me vuelvo loco sin ti…
Estoy tratando de edificar una tregua
Aunque sea un silencio menos doloroso,
En que tu nombre no retumbe sobre toda mi piel,
Te extraño,
Fuego, confusión, insultos,
Las culpas se han sumado a la batalla,
Maldita sea, no hay a donde correr,
No hay donde esconderse…
Estoy solo como antes de ti,
Solo y magullado...ahogándome en esta pena inmensa,
Espesa como la sangre como el semen,
Te extraño,
Dejare que la navaja se deslice como balsa de rescate,
Sobre los escuetos riachuelos que son mis muñecas,
Y cuando la sangre toda se haya convertido en costra sobre la bañera,
Por fin seré libre…sin ti, sin mí, sin vida, sin alma, sin poesía, sin nada,
Te extraño,
Pero estoy convencido que eso no te importa.

Por si necesitas leerlo

Tente paciencia, Ámate, Abrázate, Háblate bonito... Deja que tus pensamientos rueden un rato Y de alli deja que se vayan, Que se pierdan en ...