domingo, 3 de mayo de 2020

Añoranza


Las bisagras de la puerta crujen como lamentos de vidas pasadas,
Y luego la azoto con furia…
Y mis piernas se congelan en el tiempo,
Mi aliento se pierde en los recovecos de mis pulmones,
La saliva emulsiona hasta atorarse en mi garganta,
Sí, tengo miedo,
Esta sensación de pavor me consume,
Estar confinado lejos de ustedes,
Duele,
Quema,
Lastima,
Me despelleja lentamente,
Y pasan los minutos, pasan los días, pasan las semanas y meses,
Y no puedo abrazarlos,
Entonces me aterro,
Entonces mis neuronas se resecan por el esfuerzo,
Mis pensamientos son escamas chamuscadas,
Heridas abiertas espolvoreadas con sal y vinagre,
Los extraño…
Los tengo tan lejos,
Tan distantes de mis brazos torpes,
De mis labios generosos,
Pasan los minutos y los pienso con un fervor que me consume,
Quisiera atravesar el viento,
Raudo y veloz,
Iracundo,
Invisible e inalterable,
Pero temo llegar a sus brazos escurriendo muerte,
Temo llegar a sus brazos empanizado en este virus asesino,
En esta desesperanza en que se ha sumido el mundo,
Temo perderlos por un abrazo o un beso,
Me aterra la idea de verlos caminar en la calle,
De saberlos más allá de los límites de concreto que erigen su casa,
Y tiemblo,
Y pienso tanto que duele,
Muerdo todas mis ideas fatalistas,
Hasta que su sabor rancio inunda mi boca,
Luego no queda más que dejar que mis ojos se desborden como ríos crecidos,
No queda más que suspirar, tratando de no asfixiarme con la culpa de estar lejos,
No queda de otra que soñar que el tiempo avanza más rápido que de costumbre,
Que se esfuman los días del calendario,
Y que los abrazo como tanto anhelo,
Como tanto lo necesito,
No me queda más que esperar a que el caos que consume a esta ciudad vieja,
Acabe pronto,
Como las guerras de antaño,
Como las pestes que habíamos superado,
Que todo acabe y por fin poder compartir la mesa,
Sonreír a lo tonto,
Brindar por la dicha de tenerlos…
Oh, como los extraño,
Oh, sí que los extraño.

Lluvia


¿Hueles eso?
Huele a húmedo,
Huele a lluvia,
Huele a gotas encharcadas en la tierra,
Si te das prisa podrás ver como ruedan sobre las sedosas hojas,
Podrás ver como lentamente se filtran al corazón cálido de la tierra,
¿Hueles eso?
Huele a vida,
Huele a esperanza,
A esa que se desprende de a pocos de un cielo inmenso,
De esa que cae en forma de gotas sin miramiento alguno,
De esa que baña las aceras,
De esa que araña las fachadas,
De esa que disimula lagrima sobre mis mejillas regordetas,
¿Hueles eso?
Huele a húmedo,
Huele a lluvia,
Huele a polen disuelto
Como si todos los sueños del mundo se encharcaran en uno,
Como si la fuente azul de todos los espíritus se hubiese rebalsado anoche,
Y hoy las ánimas flotarán libres entre las copas de los árboles,
Como aleteando en el viento…
¿Hueles eso?
Huele a lluvia,
Huele a vida,
Demos un paseo…
Vamos!

Sonríe


¿Y cuántas veces caminamos con pasos como sin dueño?

Vagando en una oscuridad a la que nosotros mismos hemos invocado,
¿Cuántas veces nos sumimos en una desesperanza hedionda?
Una que nos consume,
Como si estuviésemos remojados en ácido sulfúrico,
¿Cuántas veces caminamos sin mirar siquiera que el suelo florece?
Que la vida se abre camino,
Que hasta el concreto se agrieta,
Que hay bendición en la lluvia,
En esa tierra húmeda donde la vida germina,
Donde una flor pequeña nos regala su presencia pacificadora…
¿Cuántas veces nos hemos ido a dormir deseando no despertar nunca más?
Esperando que la noche nos engulla y nos digiera,
Pero la noche puede traer más que pesadillas,
También puede traer una charla piadosa consigo mismo,
Una copa de vino,
Un abrazo fortuito,
Y hasta un sueño dulce que se traduce en una sonrisa,
Así que toca tu pecho,
Deja que tus latidos se vuelvan un himno,
Que la madeja tus pensamientos se desenreden por completo,
Y deja que los temores que te mordisquean el alma se mueran de hambre,
Abraza la luz del sol, la frescura pegajosa de la niebla,
Abraza la sal disuelta en la niebla,
Abrázate a ti mismo,
Perdónate a ti mismo y sigue adelante,
Arranca ese estupor de melancolía que te lame la espalda,
Sonríe y ve como el mundo aun tiene cosas buenas,
Sonríe y ve que aun hay bondad en el corazón de los hombres,
Que aún hay esperanza que brota de la tierra como manantiales,
Sonríe y yo sonreiré contigo,
Sólo sonríe.

Desesperado


Recluido, casi preso,
Merodeando de lado a lado,
Con ese sensación nerviosa que pensé olvidada,
Y que hoy repta pegajosa por entre mis piernas
Y me aprisiona las caderas,
Y sigue subiendo,
Hasta que comprime el pecho,
Y al aire se le niega el permiso de entrar libremente a mis pulmones…
Se agita mi pecho,
Siento como estas paredes se mecen y se contraen como un útero iracundo,
Entonces me siento incomodo en mi propia piel…no me hallo,
Pierdo el enclenque equilibrio de mis rodillas tiesas,
Y caído, vencido, suplico porque todo acabe ya mismo,
Para dejar de ver la ciudad por entre los ladrillos de vidrio,
Para dejar de acariciar mis memorias
Con la misma emoción con que se toca a un amante furtivo,
Sabiendo que no es correcto,
Sabiendo que todo durará poco…
Basta ya,
Necesito aire,
Necesito un abrazo, un beso,
Necesito ver mis pies recorrer las veredas empolvadas de Lima,
Necesito perder la razón por el chirrido de neumáticos en las avenidas,
Necesito un poco de caos en esta paz que golpea e incomoda,
Como la ropa,
Como los zapatos,
Como la vida cuando se restringen los afectos,
Quiero dejar de ver a esta ciudad tan linda y tan aberrante a través del vidrio frio,
Quiero dejar de ver la vida,
Deforme como la luz que atraviesa el vidrio crudo de estos bloques,
Quiero salir de este confinamiento…
Quiero abrazar a los míos,
Quiero caos en está paz hogareña que hiere,
Me quema, me lastima…
Ya basta, por favor, ya basta,
Déjenme salir,
Quiero salir!

Adelfa (Laurel rosa)


Alta, orgullosa, casi despegándose del suelo,
Arañando el firmamento,
Así se irgue la adelfa…
Con sus hojas de lanzas puntiagudas estocando las nubes,
Reclamando más luz que el césped que se decolora bajo su sombra,
Así crece la adelfa…sin remordimientos absurdos,
Así como se hinchan los sueños,
Así como se arremete contra la vida,
Siempre hacia delante,
Subiendo, enredándose, liberándose, transformándose,
Así crece la adelfa…victoriosa,
Así como se recibe a la vida,
Aguantando sus golpes sin aviso,
Tambaleándose ligeramente pero siempre en pie,
Mostrando que se puede reverdecer todo el año,
Que se puede resistir a la noche más siniestra,
Y al día más encantador con la misma serenidad en el alma,
Y así silente y robusta, la adelfa, resiste el tiempo,
Se aferra al suelo con fiereza,
Así es la adelfa, irrespetuosa de las limitaciones,
Aguerrida, como quien crece en las carencias de afecto,
A la defensiva como quien ha vivido sin un techo,
Así es la adelfa…
Que me recuerda a las serpientes,
Sedosas, brillantes y ponzoñosas.

Por si necesitas leerlo

Tente paciencia, Ámate, Abrázate, Háblate bonito... Deja que tus pensamientos rueden un rato Y de alli deja que se vayan, Que se pierdan en ...