domingo, 28 de marzo de 2021

Nosotros

El reloj se ha escurrido por la pared,

como un espagueti pegoteado reptando cuesta abajo,

y sobre el suelo yace fragmentado…

el tiempo ha pesado tanto,

las manecillas no lo han resistido,

y han hundido sus cabezas como señal de derrota…

el reloj se ha escurrido por la pared,

la vida se nos escapa de entre los dedos,

como agua y arena,

como una serpiente cubierta de aceite…

y nosotros vemos como se desliza

hacia el horizonte,

hacia el olvido,

hacia la eternidad

y tratamos de seguirle el paso,

pero ya no queda más fuerza para tanto camino,

así que la despedimos con una sonrisa,

con un suspiro apaciguado

y nos quedamos aquí,

abrazados,

entrelazados como hilos de seda,

en un capullo que se va haciendo más tenue,

como tus cabellos,

como tus miradas,

como los movimientos de mis huesos…

el reloj se ha escurrido por la pared,

como la cobija por el borde de la cama,

oveja suicida

y yace allí solitaria,

nuestras manos se niegan a pescarla,

y allí se quedará

hasta volverse extranjera

mientras observa como la fría noche lame las ventanas,

pero aquí todo aún está tibio,

como las hornillas de la cocina recién apagadas,

aquí sobre la calma marea algodonada

la seguridad reina soberana…

el reloj se ha escurrido de la pared,

el tiempo lo ha roto con su peso,

y pretende amedrentarnos,

pero esperamos serenos

su inevitable mordida,

a ese decisivo trance,

entre sus dientes oscuros,

nos delizaremos sin miedo

pues nos tenemos el uno al otro,

siempre tú, siempre yo…siempre nosotros.

sábado, 28 de noviembre de 2020

Aire

 Los días se columpian lentamente,

Y los veo a través de mi ventana,

Sus sonrisas me lastiman como navajas,

Su serenidad pálida y escueta insulta mi existencia…

Y yo aquí, detrás del vidrio liso,

Observando como serpiente

Como revolotean los minutos como mariposas cristalinas

Mientras el aire se me cuaja en la nariz,

Espeso como la clara de huevo,

Y escurre en mi garganta sofocándome…

Y repensar acerca de mis culpas,

De mis olvidos,

De mis pecados…

Quizás merezco esa sensación sombría que me consume,

Quizás merezco estos males que me apagan como una vela

Dejada al acecho inmisericorde de una ventana abierta…

Sí, quizás merezco todo esto,

Quizás merezco ahogarme con mis propias rimas,

Que mis pulmones se resquebrajen suplicando por un poco de oxígeno…

Aquí estoy, apoyado al marco de la ventana,

Viendo como se columpian los días,

Con su alegría que me hiere…

Quizás cuando sea solo un susurro en los árboles,

Dejaré de sentir envidia de sus vaivenes despreocupados,

Y de quiénes respiran sin urgencia, sin apremio…

Quizás cuando sea solo un murmullo en el recuerdo del mundo,

Encuentre la paz por la que suplico con mis ojos encharcados

Cada mañana y cada noche.

 

Palidez

 La sabana blanca será mi cielo esta noche,

Debajo de ella he de encontrar la paz que por tanto he buscado,

Y allí donde la carne ya está fría y rígida,

Solo hay un silencio ensordecedor e intoxicante,

Quieto, pasmado…como pez arrancado del agua,

Lanzado sobre una orilla de pasto pálido lamido por el sol de verano,

Quieto, en virtud plena,

Haciéndose más frío con cada segundo,

Como el mármol donde el cincel grabará mi nombre…

Entre una sábana blanca y una reseca lengua metálica

Yace la paz que he buscado por tanto tiempo,

Es hora de nadar en corrientes invisibles,

Donde las mariposas no tienen miedo de acercarse,

Y los insectos entonan salmos

Anunciando el inicio de tan esperado momento,

Sí, gocen de mi carne,

Pues ya nadie lo hará…

La tierra ya me ha esperado suficiente,

Sé que está impaciente,

He de cerrar mis ojos,

Y cuando los vuelva a abrir sé que todo será claro,

Un campo tapizado por flores de colores,

Y ríos limpios y eternos…

He de seguir recostado bajo este blanquecino cielo que es esta sábana,

Y aunque todos mis músculos se vayan tensando,

No es miedo…

No es pena…

Sólo hay tranquilidad en mi pecho,

Sólo hay paz en mi garganta,

Y quizás un adiós y un lo siento en mi aliento.

Nubes

 Quisiera ser distante como las nubes,

Altanero pasar por el firmamento,

Ajeno al dolor,

Ajeno a la desesperanza,

Tan lleno de mi mismo,

Tan vacío del mismo mundo…

Y flotar sin rumbo fijo,

Golpear las montañas sin lastimarme,

Bajar al mar cuando este triste

Y simplemente escurrir mi alma como gotas,

Esperando volver a ser ligero y superficial y elevarme,

Por entre los cielos,

Revoloteando en mis propios pensamientos…

Reflejando la tenue luz de los atardeceres,

Adoptar la forma solicitada de quien se detenga a observarme,

Ser de aire y de agua,

Y no de carne y sangre…

Quisiera ser como esas nubes majestuosas

Que retozan lamiendo arcoíris,

Con desgano,

Con su lengua clara y pura,

Y su mirada grisácea pero esperanzadora…

Quisiera ser como las nubes

Y olvidarme de lo fatal que es esta vida,

De lo que duelen los músculos y los huesos,

Quisiera ser una nube para que nunca me faltase aire en mi núcleo,

Pero sobre todo, quisiera ser como las nubes,

Para estar cerca de quienes ya no puedo rodear con mis brazos…

Sí, quisiera ser como las nubes,

Porque todas son inmortales,

Y no conocen la palabra adiós.

Un paso más

 

En esta noche sorda,

Mis ideas brillantes solo atraen miedos,

Como polillas a la lampara encendida,

Ensordeciendo la razón con su aleteo fúnebre…

En esta noche decadente,

Mis ojos atraen la lluvia,

Como los pétalos rugosos de las amapolas…

En esta noche que me envuelve,

Como carne, como fardo, como capullo de seda,

Quisiera quedarme,

Quieto, tan quieto como la tierra seca de las tumbas viejas,

Quisiera poder prescindir del oxígeno como las rocas

Con las que tropiezan los que logran huir de este manicomio que llamo vida…

Esta noche ha venido pedante y regia,

A tomar posesión de lo que cree que es suyo…

El tiempo, mi tiempo, tu tiempo, nuestro tiempo,

El espacio,

La profundidad de mis temores,

La ligereza de mis palabras,

Este templo vacío que es mi pecho,

Y este credo impío que es tu nombre en mis labios…

La noche ha llegado,

Ojalá echase raíces y se volviese eterna,

Ojalá me engullese con sus colmillos de olvido…

Sí, estoy cansado,

Sí, estoy triste…

Y no…ya no quiero dar otro paso más.

Por si necesitas leerlo

Tente paciencia, Ámate, Abrázate, Háblate bonito... Deja que tus pensamientos rueden un rato Y de alli deja que se vayan, Que se pierdan en ...